ENSAYO FILOSOFICO SOBRE LA ETICA A TRAVES DE LOS TIEMPOS EN NUESTRO
MUNDO
La Ética
“Una
cosa es escribir como poeta y otra, como historiador. El poeta puede contar o
cantar las cosas, los hechos; no como
fueron sino, como deberían ser; en cambio
el historiador las ha de escribir no,
como deberían ser, sino como fueron , sin añadir ni quitar a la verdad, cosa
alguna”.
Miguel
de Cervantes Saavedra 1547-1616.
“El
perdón elimina los sentimientos de venganza. La tendencia natural de la falta
de perdón es regresar al ofensor y castigarlo, pero el perdón nos libera de
esta tendencia”
(Romanos 12:20).
Ética, (del
griego ethika, término que proviene de ethos, cuyo significado era
‘comportamiento’, "carácter" o incluso ‘costumbre’), como sabemos es
la parte de la filosofía que estudia los principios o pautas de la conducta
humana.
Aunque
demasiado a menudo la ética se confunde con la moral (del latín mores,
‘costumbre’) por extensión, el estudio de esos principios a veces también es
llamado filosofía moral.
Este tema se ocupa de la ética sobre todo en este último sentido y se concreta
al ámbito de la civilización occidental, aunque cada cultura ha desarrollado
modelos éticos propios.
La ética,
como una rama de la filosofía, está considerada como una ciencia normativa,
porque se ocupa de las normas de la conducta humana, y para distinguirse de las
ciencias formales, como las matemáticas y la lógica, y de las ciencias
empíricas, como la química y la física.
Las ciencias
empíricas sociales (como la psicología, la sociología, la antropología, la
historia etc.) sin embargo, chocan en algunos puntos con los intereses de la
ética ya que ambas estudian la conducta humana y social, pero desde distintos
puntos de vista: mientras que las primeras tratan de describir y de explicar
cómo es de hecho el comportamiento humano, la ética trata más bien de
razonar acerca de cómo debe ser ese comportamiento.
Por ejemplo,
las ciencias sociales a menudo procuran determinar la relación entre principios
éticos particulares y la conducta social, e investigar las condiciones
culturales que contribuyen a la formación de esos principios. Por otra parte,
las diversas teorías éticas contemporáneas suelen tener en cuenta las
aportaciones de estas ciencias para sus propios propósitos.
Principios éticos.
Los filósofos
han intentado determinar la bondad en la conducta de acuerdo con algunos
principios fundamentales y han considerado algunos tipos de conducta buenos en
sí mismos o buenos porque se adaptan a un modelo moral concreto.
El primero
implica un valor final o summum bonum, deseable en sí mismo y no sólo como un
medio para alcanzar un fin. Pero en la historia de la ética hay tres modelos de
conducta principales, cada uno de los cuales ha sido propuesto por varias
escuelas como el bien más elevado:
• la
felicidad o placer;
• el deber, o
la obligación
• la virtud y
la perfección, el más completo desarrollo de las potencialidades humanas.
Dependiendo del marco social e
histórico de cada época, la autoridad o el fundamento invocado para calificar o
justificar una conducta como buena es la voluntad de una deidad, el modelo de
la naturaleza o el dominio de la razón. Cuando la voluntad de una deidad es la
autoridad, la obediencia a los mandamientos divinos o a los textos bíblicos
supone la pauta de conducta aceptada. Si el modelo de autoridad es la naturaleza,
la pauta será la conformidad con las cualidades atribuidas a la naturaleza
humana. Cuando rige la razón, se espera que la conducta moral resulte del
pensamiento racional.
Las teorías éticas fundamentales
Se suele aceptar que hay tres grandes
teorías éticas, es decir, tres grandes conjuntos de elementos, principios y reglas
de razonamiento ético que explican el comportamiento humano en relación con el
bien y el mal. Si las ordenamos atendiendo a su aparición cronológica en la
historia de la filosofía, estas teorías son la teoría de la virtud, la teoría del
deber y la teoría de las consecuencias. Los principales filósofos y las
principales doctrinas filosóficas asociados tradicionalmente a estas teorías son
Aristóteles y la doctrina clásica de las virtudes; Kant y la doctrina de la
autonomía del sujeto moral; y Mill y la doctrinade la utilidad común.
¿Cuáles son los elementos comunes?
Toda teoría ética tiene como elementos
comunes lo siguiente:(a) Seres humanos como agentes morales libres.(b)
Intenciones y propósitos de la voluntad humana.(c) Acciones que pueden ser
calificadas de buenas o malas.(d) Reglas morales que califican de manera
consuetudinaria esas acciones.(e) Consecuencias o efectos de las acciones sobre
el grupo social al que pertenecen los agentes.
¿Qué quieren explicar las teorías éticas?
Pretenden explicar qué hace a una acción
éticamente buena, más allá de la moral vigente en un determinado grupo social.
En ese sentido puede decirse que las teorías éticas tienen un presupuesto
común, porque todas parten en cierta forma de suponer que hay una brecha entre
‘el ser’ o la manera como de hecho se determina el bien de las acciones humanas
en una moral determinada por la tradición, y el ‘deber ser’ o la manera como
debería ser determinado el bien por la razón práctica, no en una comunidad
moral determinada, sino en la humanidad como tal.
¿A qué principios explicativos generales
se acogen las tres teorías?
Teoría de la virtud.-
Una acción es éticamente buena si
es lo que un agente virtuoso haría en circunstancias similares. Una virtud es
un hábito de la voluntad y el agente virtuoso es aquel cuyo ejercicio de las
virtudes recibe reconocimiento público.
El Problema de la realidad los Valores.
De este problema surgen numerosos cuestionamientos,
pero el problema radica principalmente en la objetividad y subjetividad de los
valores, o sea, que existen serias discusiones acerca
de problemas como los siguientes: ¿los valores son objetivos?, ¿los valores existenfuera
de la mente de tal manera que todo hombre deba acatar los valores y definidos?,
o si los valores son subjetivos ¿dependen entonces de la mentalidad de cada sujeto.
También existe otro aspecto importante: su conocimiento, ¿cómo podemos conocer
los valores? y en sí ¿cuál es su esencia?
El Problema del Fin y los Medios, y en general el de
las relaciones entre TIC y POLITICA.
Muchos sostienen la importancia del fin
de tal modo que cualquier medio es bueno si se ejecuta para obtener un fin bueno,
esto se Conoce como la tesis maquiavélica ("El fin justifica los
medios"), pero con esto lo único que ocurre es que en el terreno ético se
sobrevaloran las "buenas intenciones " de un acto, que es parte del
interior del ser y se descuida el aspecto externo del acto(los medios, el acto
mismo, las consecuencias). Y en política, las consecuencias pueden ser y han
sido, desastrosas.
El Problema de la Obligación Moral.
Esto está íntimamente ligado con el tema
delos valores ya que normalmente se dice que lo que se hace se hace por
obligación, pierde todo mérito, en cambio, cuando se realiza por propio convencimiento,adquiere
valor moral. Con esto se da a entender que la obligación moral le quita
alhombre la única posibilidad de ser el mismo, de acuerdo con su propia
moralidad y con su propio criterio. Pero hay que aclarar también que una cosa
es la obligación entendida como coerción externa y otra como la obligación
basada en la presión interna que ejercen los valores en la conciencia de
una persona. De un modo más académico, se puede decir que seis son los
problemas principales que se plantean cuando se emprende la tarea de
esbozar las cuestiones más importantes presentes en el devenir histórico
de la ética:
1. el problema de la clasificación de
los niveles desde los que estudiar los fenómenos morales,
2. el problema de la clasificación de las teorías éticas
atendiendo al modo de considerar la norma suprema de la conducta
moral,
3. el problema de la clasificación de las teorías por el modo como
pretenden descubrir las verdades morales,
4. el problema de la esencia de la ética,
5. el problema del origen de la ética
6. y el problema del lenguaje de la ética.
En primer lugar, se encuentra, el problema de la investigación
empírica de los fenómenos morales tal y como se plantea en la antropología,
en la historia, en la psicología y en la sociología.
A este nivel pertenecen
gran parte de los textos de la ética inglesa
de los siglos XVII y XVIII, y también las teorías actuales sobre ética de
influencia sociológica.
En segundo lugar, hay reflexiones del mismo tipo que las que
aparecen en muchos diálogos platónicos, por ejemplo, al comienzo del Critón
en las que se afirma y se prueba un juicio normativo, como
"no debo mentir" o "el saber es bueno",
o, a la inversa, se propone un principio universal y se deduce de él
un principio normativo.
En tercer lugar, hay reflexiones sobre problemas lógicos,
gnoseológicos, semánticos o metafísicos, del tipo de "¿qué queremos decir
cuando llamamos a algo "moralmente bueno"?",
"¿cómo pueden fundamentarse los juicios éticos?", "¿qué es la moral?", "¿qué significa"moralmente
responsable"?", etc.
El primer grupo de cuestiones, por muy importante
que sean para la ética, no pertenecen de suyo a la ética, sino que son pura
investigación de hechos que no se ocupa de ningún modo de un pensamiento
normativo en cuanto tal. Actuarían como presupuestos de la ética,
pero no serían ética en sentido estricto.
En segundo lugar, por lo que se refiere al
problema de la norma suprema de la conducta moral, las teorías éticas pueden
ser teleológicas o deontológicas, o ambas cosas a la vez.
Las doctrinas teleológicas, afirman
que la norma suprema de la moral es algo causado por las acciones humanas,
aunque dicha norma está fuera del campo de lo moral, como, por ejemplo
el placer, el poder, el saber, la
autorrealización, la perfección, la felicidad, etc.
Las teorías deontológicas, por el contrario,
defienden la concepción de que la norma suprema de la moral es una cualidad de
las mismas acciones humanas. Las formas fundamentales de las teorías
teleológicas son, por una parte, el egoísmo ético de Epicuro y Hobbes, en los
que la norma es la felicidad del individuo, y, por otra, el utilitarismo, en el
que la norma se sitúa en la felicidad de la mayoría. Según las teorías deontológicas,
la cualidad moral de una acción consiste o en su libertad, veracidad, etc. ,como
ocurre en el existencialismo, o en que la acción corresponda a una regla
universal o aun deber ideal, como en la ética de Kant. Una forma mixta
sería la ética de Aristóteles, con su principio de eudemonía o, la
de Santo Tomás de Aquino, con el fin supremo de alcanzarla visión de Dios,
en las que conseguir la suprema felicidad subjetiva implica también la
fidelidad a los supremos valores de las acciones humanas, y viceversa. En
tercer lugar, por lo que se refiere al problema sobre el modo de descubrir las
verdades morales, los sistemas éticos han sido intuicionistas, emotivistas, prescriptivistas
o naturalistas.
Las éticas intuicionistas, como las de
Moore, Prichard,Scheler y Hartmann, opinan que el ser humano está en
condiciones de conocer ciertos contenidos no empíricos, a los que llamamos
"valores" o "el bien". Quienes defienden la teoría
intuicionista deben afirmar una intuición intelectual distinta del conocimiento
sensible para explicar el estatuto ontológico de los valores. El emotivismo de Stevenson
tiene su origen en la doctrina positivista, según la cual sólo tienen sentido
semántico.
Las proposiciones empíricamente verificables, por lo que los juicios morales, al no serempíricamente
verificables, no tienen contenido informativo y son sólo expresiones del
sentimiento. El prescriptivismo de Kant o de Hare no considera los juicios
morales ni como informaciones ni como expresiones del sentimiento, sino como
imperativos o indicaciones que dejan sin explicar de dónde proceden tales
mandatos. Para el naturalismo ético, los juicios normativos no pueden reducirse
a los descriptivos, pero pueden ser fundamentados con su ayuda. En cuarto
lugar,
sobre la esencia de la ética caben dos
posturas antitéticas: considerar que la ética ha de ser una disciplina formal,
o bien considerar que ha de ser material.
No es que existan en forma pura ninguna de las dos, pero el predominio del elementoformal
en la filosofía práctica de Kant, y del elemento material en casi todos los demás
tipos de ética, ha llevado a contraponer el kantismo al resto de las doctrinas
morales. para Kant, los principios éticos superiores, los imperativos, son
absolutamente válidos a priori y tienen con respecto a la
experiencia moral la misma función que las categorías con respecto a la
experiencia científica. Esta inversión del origen de los principios éticos, respecto
a las morales tradicionales conduce al trastorno de todas las teorías
existentes con respecto al origen de los principios éticos, de modo que Dios,
libertad e inmortalidad no son ya los fundamentos de la razón práctica, sino
sus postulados. De ahí que el formalismo moral kantiano exija la autonomía
ética, el hecho de que la ley moral no sea ajena a la misma personalidad que la
ejecuta. Las éticas materiales se presentan como opuestas a este
formalismo kantiano. Hay dos tipos de éticas materiales: la ética de los bienes
y la de los valores. La ética de los bienes comprende las doctrinas que,
fundadas en el placer o en la felicidad, comienzan por plantearse un fin. Según
sea este fin, la moral se llama
utilitaria, perfeccionista, evolucionista, religiosa, individual, social, etc. Tienen en común que la bondad o maldad de los actos depende de la adecuación o inadecuación con el fin propuesto,
y no de la obediencia absoluta al deber, como en
Kant. La ética de los valores representa una síntesis entre forma y
materia moral y una conciliación entre el empirismo y el apriorismo moral.
El mayor representante de este tipo de ética fue Max Scheler, quien la
definió como un apriorismo moral material, pues en él empieza por excluirse todo
relativismo, aunque, al mismo tiempo, se reconoce la imposibilidad de fundar
las normas efectivas de la ética en un imperativo vacío y abstracto. En quinto lugar,
aparece el problema del origen de la ética.
Aquí, las discusiones han girado en
torno al carácter autónomo o heterónomo de la moral. Los partidarios del carácter
autónomo sostienen que lo que se hace por una fuerza o coacción externa no
es propiamente moral. Para los defensores del carácter heterónomo no hay de hecho posibilidad
de acción moral sin esa fuerza extraña, que puede
radicar en la sociedad o en Dios. A ellas se han sobrepuesto
tendencias conciliadoras que ven la necesidad de la autonomía del acto moral,
pero niegan que esta autonomía destruya el fundamento efectivo de las
normas morales, pues el origen de acto puede distinguirse perfectamente de la
cuestión del origen de la ley. Otras discusiones sobre el origen se han
referido más bien origen efectivo de los preceptos morales en el curso de la
historia o en la evolución del individuo, y han conducido a contraponer entre
sí las tendencias aprioristas y empiristas, voluntaristas e intelectualistas,
que quedan con frecuencia sintetizadas en una concepción perspectivista en
la que voluntarismo, intelectualismo, innatismo y empirismo se conciben
como meros aspectos de la visión de los objetos morales, de los valores
absolutos y eternamente válidos, progresivamente descubiertos en el curso
de la historia. En sexto y último lugar surge el problema del
lenguaje de la ética, respecto al cual se han elaborado varias teorías de
la mano de autores como C. K. Ogden e I. A. Richards, J. Dewey, A. J. Ayer, R.
B. Perry, Ch. L. Stevenson, R. M. Hare, etc.
Así, por ejemplo, J. Dewey distinguía
entre términos valorativos, como "deseado", y términos descriptivos,
como "deseable"; es en este segundo grupo en el que se incluyen los
términos éticos. Ogden y Charles diferenciaron entre lenguaje indicativo o
científico, y lenguaje emotivo ono científico, al que pertenece el lenguaje de
la ética. Ayer y Carnap defendieron el análisis emotivo en la ética, que
consistía en hacer de los juicos valorativos juicios metafísicos, es decir,
teóricos y no verificables. Hare ha examinado sobre todo los usos de los términos
éticos y axiológicos, y ha mostrado que, cuando todos ellos están dentro de un
lenguaje prescriptivo, no pueden confundirse
los imperativos
con los juicios de valor. Todas estas
investigaciones sobre el lenguaje de la ética tienen en común el haber
descubierto que hay un lenguaje propio la ética, que este lenguaje es de naturaleza
prescriptiva, que se expresa mediante datos o mediante juicios de valor y que
no es posible en general un estudio de ética sin un previo estudio de su
lenguaje.
¿Entra el perdón
en nuestra moral y ética?
Las teorías éticas pueden ser
teleológicas o deontológicas, o ambas cosas a la vez.
Las doctrinas teleológicas, afirman
que la norma suprema de la moral es algo causado por las acciones humanas,
aunque dicha norma está fuera del campo de lo moral, como, por ejemplo
el placer, el poder, el saber, la
autorrealización, la perfección, la felicidad, etc.
1. Perdonar porque Dios nos manda a perdonar. La autoridad del deseo de Dios
prevalece sobre su deseo / de no perdonar (Marcos 11:25).
2. Perdonar porque queremos que nuestros
pecados sean perdonados. A menos que perdonemos, Dios no perdonará nuestros
pecados (Mateo 6:15).
3. Perdonar para ser libres
emocionalmente. Cuando perdonamos, nos liberamos de la amargura y la ira hacia
nuestro agresor.
5. Al perdonar dejamos el juicio en las
manos de Dios. Cuando perdonamos, Dios toma allí el delito y al delincuente
(Romanos 12:19).
6. El perdón es mostrar misericordia al ofensor,
así como nuestro Padre celestial lo hizo. Perdonar es comportarse como el Dios
misericordioso (Lucas 6:36).
7. Cuando perdonamos, estamos
demostrando al mundo que nuestro modelo es – Jesucristo, que perdonó a sus
agresores en la cruz (Lucas 23:24).
8. La ciencia médica dice que la falta
de perdón podría conducir a problemas físicos debido a las emociones
irregulares.
9. La falta de perdón de las ofensas del
pasado y los agresores afecta nuestras interacciones sociales presentes.
Personas inocentes se vuelven entonces en víctimas de nuestras heridas del
pasado. La falta de perdón nos vuelve negativos y hostiles (1 Samuel 22:19).
10. El perdón promueve la unidad . A
falta de perdón no puede haber unidad (Efesios 4:32, Colosenses 3:13).
La Ética antigua y la medieval.
La ética no constituyó en los
principios de su historia una disciplina separada y suficiente, sino que
apareció siempre subordinada a la política. Para el griego de la época
clásica, la ciudad estaba inmediatamente incardinada en la naturaleza. La
dike (´juntura´ o ´justeza´), categoría cósmica antes que ética, consistía
en el ajustamiento natural, “en el reajuste ético-cósmico de lo que se ha
desajustado (némesis) y en el reajuste ético-jurídico del dar a cada uno la
parte que le corresponde (justicia)·. [1]
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